Lo que la Biblia enseña acerca del Bautismo

EL VERDADERO BAUTISMO

1. ¿Quién mandó bautizar? Mateo 28:18‑20
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2.­ ¿Cuál es la forma correcta de bautizar? Mateo 3:13‑16
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3.­ ¿Es indispensable el bautismo para salvarse? Marcos 16:16
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MARAVILLOSOS RESULTADOS DEL BAUTISMO

4. ¿Qué dos maravillosas bendiciones se reciben con el bautismo? Hechos 2:38
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5.­ ¿A qué institución divina se unen los bautizados? Hechos 2:41,42,47
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6.­ ¿Qué gloriosa experiencia obtiene el bautizado? Romanos 6:4
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¿QUE DEBO HACER?

1.‑ Creer en el Señor Jesús Hechos 8:37

2.‑ Abandonar el pecado Romanos 6:1 1‑13

3.‑ Pedir el santo bautismo Hechos 8:35‑38

4.‑ Responder prestamente al llamado de Dios Hebreos 3:15


MI RESOLUCION

Creo en el santo bautismo por inmersión. Deseo ser bautizado siguiendo el ejemplo de nuestro Señor Jesús.

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Acepto
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ESTUDIO ADICIONAL • Lección 17

¿QUE ES EL BAUTISMO?

La palabra bautismo viene de un vocablo griego que significa “hundir” “sumergir”. El bautismo es símbolo de la muerte a una vida de incredulidad, y del nacimiento a una nueva experiencia en Cristo. Es un recordatorio de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 6:3,4). Nuestro Señor Jesús, aunque no necesitaba bautizarse lo hizo para dejarnos un ejemplo (Juan 13:15). Somos bautizados por indicación expresa de Jesús y en nombre de la Santísima Trinidad (Mateo 28:19).

¿QUIEN PUEDE SER BAUTIZADO?

Todo aquel que cumpla las condiciones requeridas. Entre esas condiciones se destacan: Creer en el Señor Jesús (Hechos 8:36‑38). Arrepentirse de todos los pecados (Hechos 2:38). Confesar los pecados (Prov 28:13). Conocer la doctrina (Mat.28: 20). Practicar la doctrina (Mat. 7:21). Pedir el santo bautismo (Hechos 8:36).

Aplicando estas condiciones es claro que no puede ser bautizado un niño pequeño. Pero puede hacerlo un menor que comprenda la doctrina. Si hemos sido bautizados sin nuestro consentimiento, sin una comprensión cabal de toda la verdad, en una forma indebida o bien si nos hemos apartado de la verdad, la Biblia autoriza efectuar un nuevo bautismo (Hechos 19:1‑5).

FORMAS DE BAUTISMO

De acuerdo con el significado de la palabra con la costumbre de Jesús y los apóstoles, y con su simbolismo, el bautismo debe ser por inmersión, es decir, cubriendo enteramente a la persona con agua. Jesús “subió del agua” (Mat. 3:16). Juan bautizaba “donde había muchas aguas” (Juan 3:23). “Descendieron ambos al agua” (Hechos 8:38). Sólo hay un bautismo verdadero (Efe. 4:5).
Dice el cardenal James Gibbons: “Por algunos siglos, después del establecimiento del cristianismo, el bautismo fue conferido ordinariamente por inmersión, pero desde el siglo Xll ha prevalecido en la Iglesia Católica la práctica de bautizar por infusión...” (La fe de nuestros padres, pág. 256). El sacerdote Juan Straubinger, comentando un versículo acerca del bautismo, dice: “Se refiere al bautismo de los primeros cristianos, los cuales se bautizaban sumergiéndose completamente en el agua. Así como Cristo fue sepultado en la muerte, nosotros somos sepultados en el agua del bautismo”, (Nuevo Testamento, pág. 614).

RESULTADO DEL BAUTISMO

Cuando este rito se efectúa con sinceridad, es un testimonio público de la renuncia a la vida pecaminosa pasada y del nacimiento a una nueva vida en Cristo. Se promete el perdón de los pecados pasados y una medida abundante del Espíritu Santo (Hechos 2:38). Además el bautizado llega a tener una nueva relación con Cristo (Gálatas 3: 27). Ingresa como miembro en la iglesia de Cristo (Hechos 2:41).

DESPUES DEL BAUTISMO

En la tumba liquida ha quedado sepultada la vida pasada. Ahora comienza una nueva vida (Rom. 6:4). En adelante, la forma de vivir debe cambiar completamente (Efesios 4:22‑24). Normalmente no debería haber más pecado (1 Juan 3:9). Ahora hay que cuidarse del mal, confiar en Dios y el maligno no lo tocará (1 Juan 5:18).

Comienza la gran obra de la santificación (Romanos 6:22). Esta consiste en un perfeccionamiento constante de nuestro carácter. Dicha tarea dura toda la vida. No debe haber estancamientos ni retrocesos (Proverbios 4:18).

El secreto de la santificación consiste en una perfecta unión con nuestro Señor Jesús (Juan 15:4,5). Sin El nada podemos hacer, con El todo es posible (Filip. 4:13). Habrá una lucha constante con el “viejo hombre”, a quien debemos “crucificar”, y permitir que Cristo viva en nosotros (Gál. 2:20). No debemos desmayar jamás, sino perseverar hasta el fin (Mateo 24:13).

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